LA PRÁCTICA DE LA MEDITACIÓN (I)

 

Usted sabe que la mente se encuentra profundamente condicionada por un conjunto de estímulos y respuestas de carácter automático. Ante ellos, se encuentra el hombre como una marioneta de sus propios condicionamientos que en forma de “reacciones” e impulsos no puede evitar. La meditación practicada de manera asidua, acelera el proceso de descondicionamiento de esa mente reactiva, aportando consciencia de las verdaderas raíces de las acciones. Con tiempo ciertos aspectos de la conducta que tienden a ser repetitivos y de consecuencias no deseados, son transformados de manera natural, sin esfuerzos de “voluntad” muchas veces inútiles.

Darío: Hemos hablado muy a menudo del despertar del sueño, de la iluminación, de la conciencia de unidad, del estado transpersonal. Y estoy de acuerdo en que hay un rumbo en la travesía de la conciencia y los reinos del Profundo, pero ¿existen prácticas o recursos que apoyen o aceleren el acceso a los reinos del más allá del pensamiento?

 Néor: En este sentido ¿qué puedo decirle que esté más allá de la aventura de aprendizaje y crecimiento que es la vida cotidiana? La meditación, la oración, el yoga, la psicoterapia, la acción noble… pueden ser apoyos muy eficaces, pero entiéndame, el trabajo interior que puede hacer un ser humano, va desde la integración y clarificación de su Sombra personal, tal y como ya se ha comentado, hasta prácticas tales como la meditación, la oración, el yoga, y el retiro silencioso, que son auténticos “turbos” de la evolución.

 Darío: ¿En qué se manifiesta la meditación en la vida cotidiana? ¿Si medito voy a levitar y perder a mi familia y mis amigos?

 Yoguina: No piense que la iluminación supone dejar este planeta sobre la marcha. Le diré algo al respecto: Un día le preguntaron a un iluminado:

 Maestro, ¿qué hacías antes de la iluminación?

Cortaba leña, transportaba agua..

Maestro: ¿qué haces ahora después de la iluminación?

Corto leña, transporto agua”.

  Darío: Me tranquiliza, sin embargo me gustaría que se expresase acerca de la meditación, ya que parece estar al alcance de todo ser humano y sobre todo ahora, en el propio seno de una sociedad con rasgos de estrés, desilusión y, en muchos casos, enfermedad.

 Néor: La meditación tiene que ver con el desarrollo de la atención. Y como usted bien sabe, la atención es la clave de una vida consciente. Observe que la mayoría de los errores de la humanidad provienen de la desatención: “si me hubiese dado cuenta”. La meditación propicia el logro de un estado de máxima relajación corporal y a su vez y simultáneamente, de máxima atención interior. Su práctica desarrolla durante los primeros pasos, un punto de observación mediante el que se experimenta “el espectador” o testigo mencionado, cuya identidad no se ve implicada en el “espectáculo” o contenidos de la propia mente, ya quela Consciencia Testigo o verdadera identidad esencial no es la mente pensante y racional.

 Darío:  En qué es importante esta toma de conciencia entre el espectador y el espectáculo de la propia mente?

 Néor: Esta comprensión acerca de la naturaleza mental es de enorme importancia en la calidad de la vida cotidiana ya que el sujeto, al vivenciar una serena perspectiva sobre los estados emocionales, y darse cuenta de los mismos, tendrá otras opciones de conducta, relativizando con más facilidad apegos eufóricos y frustraciones del vivir.

 Yoguina: Escuchen este relato extraído de las raíces del Zen que nos revela la naturaleza de la mente:

 EL SILENCIO INTERIOR. Solum y Agrol eran dos amigos que compartían una afición común. Ambos sentían pasión por el estudio de la mente, su poder, así como todos los aspectos derivados de la misma.

 Conforme avanzaban en sus investigaciones, eran ya tan capaces de dar la vuelta a todos los conceptos y creencias que sus discusiones y dialécticas presenciaban frecuentemente la puesta del sol y el renacer del alba sin darse por finalizadas.

 Entre los dos amigos cada vez discurría mayor cantidad de información a través de sus diálogos y discursos acerca de la verdad, por lo que un día de suaves brisas y, encontrándose frente a un árbol, Solum dijo:

 Agrol ¿Sabes que te digo? Que aunque parezca una verdad elemental, he llegado a la conclusión que el viento mueve las ramas de los árboles.

 A lo que Agrol contestó sin inmutarse: Pero Solum, no seas ignorante, si realmente investigas y observas, te darás cuenta que lo que en realidad sucede, es que son las ramas de los árboles las que mueven al viento.

 Por favor, dijo Solum, no digas tonterías, es obvio que el viento mueve a las ramas. Observa.

 Que simple eres, contestó Agrol, te quedas siempre con las apariencias. Mira la realidad más profundamente y comprenderás que son precisamente las ramas de los árboles las que mueven al viento.

 De pronto, un sabio anciano que por allí pasaba, interrumpiéndolos, dijo:

 Ni el viento mueve las ramas, ni las ramas mueven al viento.

 SON TAN SOLO VUESTRAS MENTES LAS ÚNICAS QUE SE MUEVEN

 

 Darío: ¡Qué gran relativización! Observo que estamos entrando en la esfera de lo transracional. ¿Acaso su relato del silencio interior, hace referencia a los estados anteriormente descritos, inspirados por el señor Wilber?

 Néor: La mención que le he transcrito de sus verbalizaciones, son experiencias avanzadas de un meditador. Ahora trato de expresarle unos conceptos generales acerca de esta interesante práctica.

 Darío: Pues adelante ¿qué otras posibilidades o reflexiones acerca de la realidad, puede conllevar la práctica meditativa?

 Néor: La ciencia contemporánea a través de la corriente multiperspectivista y aperspectivista ya corrobora la existencia de múltiples “realidades” dependiendo del punto de vista del observador. Pues bien, en este sentido la meditación propicia la disolución del sufrimiento, por el hecho de lograr despertarse de la visión aislada y parcial del dolor concreto, desde la que tan sólo se es capaz de contemplar una parte del conjunto, reconociendo su naturaleza relativa. La meditación en este sentido, tiende a ampliar la perspectiva de la visión y dar espacio a la tan común estrechez de miras. Trabajar la atención interna supone ensanchar el Zoom de la realidad, globalizando la consciencia y alcanzando la esencia de la verdadera libertad.

 Darío: ¿Hasta que punto el hecho de hacernos conscientes de estímulos sutiles y de los verdaderos móviles que circulan en el trasfondo de nuestra mente, nos torna más eficaces o felices?

 Néor: Usted sabe que la mente se encuentra profundamente condicionada por un conjunto de estímulos y respuestas de carácter automático. Ante ellos, se encuentra el hombre como una marioneta de sus propios condicionamientos que en forma de “reacciones” e impulsos no puede evitar. La meditación practicada de manera asidua, acelera el proceso de descondicionamiento de esa mente reactiva, aportando consciencia de las verdaderas raíces de las acciones. Con tiempo ciertos aspectos de la conducta que tienden a ser repetitivos y de consecuencias no deseados, son transformados de manera natural, sin esfuerzos de “voluntad” muchas veces inútiles.

Hace ya muchos años que Plotino dijo: “Debemos cerrar los ojos e invocar una nueva manera de ver”.

 Darío: ¿Es entonces también la meditación una manera de desatender pensamientos repetitivos como por ejemplo de incertidumbre ante los cambios venideros?

 Néor: En el seno de la vieja cultura del siglo XX, caracterizada por su alineamiento con valores exclusivamente materiales, se encuentra una gran mayoría de personas que tienen dificultades para escapar a la circulación de determinados procesos pensantes. Personas que se identifican con pensamientos no deseados, miedo, incertidumbre, anticipaciones negativas, obsesiones… y como consecuencia, padecen trastornos en la esfera del sueño, síntomas de ansiedad y bloqueos de tipo psicosomático. Con la práctica de la meditación se entrena la libertad de dirigir la propia percepción hacia donde el sujeto decide, haciendo consciente al meditador de las cualidades de impermanencia e impersonalidad de su mente y experimentando que la identificación con ésta es una fuente de sufrimiento.

 Darío: ¿Puede la meditación modificar nuestra relación con el tiempo?

 Néor: En el seno de una sociedad hiperactiva como pueda ser Matrix, se puede afirmar que el hombre vive “huyendo hacia delante” refugiado en la dedicación profesional que en muchos casos supone una evasión y un blindaje de sentimientos y demandas de autenticidad interior. A través de la práctica de la meditación se consigue “parar” y mirar, deteniendo el automatizado proceso pensante, proceso basado en cadenas interminables de asociación de ideas. En este sentido el hombre es en mayor medida un pasivo “pensado” que un pensador propiamente dicho.

 Darío: Observo que está haciendo referencia a una técnica de descondicionamiento de hábitos.

 Néor: Afirmativo. La práctica de la meditación reconecta con el espacio interior de serenidad y con nuestra propia fuente de energía vital, enseñándonos a sentir y mirar más allá de los hábitos coagulados de la mente. En definitiva, la meditación es una de las claves de descondicionamiento mental para recuperar la verdadera libertad interior.

Ram Dass afirma en una máxima: “Somos prisioneros de nuestra propia mente y tomar conciencia de ello es el primer paso en el camino que conduce hacia la libertad”.

 

 La Práctica de la Meditación (II)

Por José Maria Doria

AlfonS

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