Una Economía Ética es Posible

 

 

Normalmente confiamos nuestro dinero y nuestros ahorros a bancos o cajas para facilitarnos su gestión. Pero, ¿sabemos a quién sirven?, ¿cómo los utilizan y en qué los invierten? ¿Sabes si quizás sirven para financiar la fabricación de minas antipersona u otras armas destructivas, o para financiar compañías que obtienen beneficios a expensas de derrochar los recursos naturales, envenenar el medio ambiente o vulnerar los derechos humanos? ¿Crees que es lícito obtener beneficios a cualquier precio y de cualquier manera; aunque finalmente una parte se destinen a obras sociales? ¿Gestionas tu dinero y tus ahorros de acuerdo con tus valores y creencias? ¿Crees que tu dinero puede contribuir a mejorar la situación de las personas, de los pueblos y del medio ambiente?¿Crees que tus ahorros pueden contribuir a cambiar el sistema económico actual?

En estos tiempos de globalización económica, la estructura financiera se ha hecho cada vez más compleja y sofisticada, hasta lograr dimensiones planetarias. Hoy los mercados financieros van mucho más allá de la simple intermediación crediticia. A escala mundial y gracias a la revolución digital se intercambian las 24 horas del día sofisticados productos financieros.

Este crecimiento de las transacciones financieras, muy por encima de los intercambios comerciales de las empresas que se dedican a la clásica producción y comercialización de bienes y servicios, configura una economía altamente especulativa y extremadamente volátil, cada vez más alejada del control de cualquier tipo de autoridad nacional o internacional.

Las reservas de todos los bancos centrales -que son el principal sistema de defensa de las monedas del mundo- equivalen a las transacciones de un solo día en el mercado de cambios de Nueva York. La impotencia de las autoridades monetarias frente a la especulación se ha puesto de manifiesto en las sucesivas crisis monetarias de estos últimos años.

A través de un gran número de adquisiciones, fusiones y participaciones se ha configurado un denso entramado de grandes empresas industriales y financieras que añade todavía más opacidad al ya clásico secreto bancario, cosa que dificulta enormemente seguir la pista al dinero y las inversiones. Actualmente es difícil encontrar grandes instituciones financieras que no operen al mismo tiempo desde paraísos fiscales, de forma que se está evadiendo a la sociedad parte de su lucro. Pero además, en los paraísos fiscales confluyen capitales procedentes no solo de la evasión fiscal, del fraude y la corrupción, sino también  de las ganancias y el lavado de capitales del crimen organizado.

En los últimos años ha venido creciendo el número de personas partícipes en fondos y accionistas en bolsa; más de trece millones hoy día en España. A través de Internet hoy es fácil acceder a los diversos supermercados financieros de todo el mundo para realizar inversiones.

Pero aun así ¿quién nos asegura que al depositar nuestro dinero en cuentas corrientes, libretas de ahorro, depósitos a plazo, títulos del Estado, acciones, planes de pensiones, fondos de inversión, seguros de vida o ahorro, con el objetivo de obtener la máxima rentabilidad económica, nuestro dinero no contribuye a financiar la industria de armamento, las petroleras contaminantes que no respetan los derechos de los pueblos, o las corporaciones que permiten y fomentan el trabajo infantil o la explotación de la mujer?

Ética y economía

Por otro lado, a través de los sucesivos informes de las Naciones Unidas podemos constatar que en este mundo globalmente próspero y cada vez más interconectado e interdependiente, las desigualdades económicas no se detienen, y los efectos dramáticos de la inmigración, la precariedad laboral, las enfermedades fácilmente prevenibles, la pobreza y el hambre continúan afectando a millones de personas. Además, pese a la creciente preocupación generalizada por los temas ambientales en las últimas décadas; de hecho no se consigue enderezar la situación global: la extracción de recursos naturales y la emisión de residuos per cápita continúa aumentando a escala planetaria, ofreciendo un horizonte de deterioro ecológico bastante más oscuro que el de hace treinta años.

La creciente demanda de ética en la economía nace de una visión crítica de los aspectos más perversos del actual sistema económico, y de la reacción de repulsa pública a los sucesivos escándalos financieros que la prensa nos va mostrando. Desde la década de 1970 empiezan a considerarse las cuestiones que relacionan ética y negocios. Es lo que en el mundo anglosajón se conoce por ‘business ethics’, que cuenta con un sólido fundamento en los planteamientos previamente realizados por varias iglesias y por algunos movimientos sociales. Hoy, las finanzas éticas son ya un fenómeno de alcance mundial que basa su fuerza en su sencillez: algo tan simple como incorporar explícitamente la ética en las decisiones diarias de ahorro e inversión puede tener un gran efecto transformador. Sabiendo y escogiendo donde van nuestros ahorros influimos sobre qué clase de actividades se financian con ellos y, por lo tanto, sobre qué tipo de sociedad estamos contribuyendo a construir.

Microcrédito: crédito a la esperanza

En 1976 Muhammad Yunus fue tildado de loco porque dejaba dinero a los más pobres. Treinta años después, le han concedido el Nobel de la Paz. Un magnífico homenaje a un innovador sistema financiero: el microcredito, una poderosa herramienta que ha contribuido a que familias de todo el mundo puedan salir del opresivo círculo vicioso de la pobreza extrema y que se ha extendido tanto por países del Sur como del Norte.

Banca ética

Uno de los ejemplos más importantes y significativos de la verdadera banca ética en Europa es el Triodos Bank. A finales de septiembre de 2004 abrió oficina en Madrid, y en mayo de 2006 la delegación territorial de Catalunya. Fundado en Holanda en 1980, con ramas en Bélgica, e Inglaterra, es el primer banco ético que llega a España. El pasado año, coincidiendo con su 25 aniversario, el Grupo Triodos (el banco y los diversos fondos de inversión que gestiona) creció un 25 % en su balance total, demostrando con hechos, el desarrollo del modelo de banca ética y su solidez.

Existen mas de quince bancos que puedan considerarse éticos, no solo en Europa, sino también en EEUU, Japón, Australia… pero además existe una interesante y amplia gama de instrumentos financieros con los mismos criterios que animan a la banca ética: la financiación exclusiva de proyectos de interés ambiental y social de forma totalmente transparente.

Fondos de inversión éticos

Los fondos orientados hacia valores sociales y ambientales están teniendo mucho éxito entre los inversores y hoy  hay una amplía gama en muchos países más allá de Europa y EE.UU; como Australia, Japón, el resto de Asia, Canadá y recientemente América Latina. La Inversión Socialmente Responsable no ha dejado de crecer por todas partes, cosa que la ha consolidado no solamente entre los sectores más concienciados sino que se ha introducido como una opción perfectamente viable en el mercado financiero convencional.

Otra economía es posible

El ahorro es un recurso importante para el desarrollo económico; el ahorrador ético solicita que este desarrollo venga acompañado de un verdadero crecimiento humano. Entonces el crédito sirve para dar confianza y esperanza, estimula la colaboración y la diversidad, favorece también a los más débiles, promueve la ocupación, contribuye a la conservación de la naturaleza y sus recursos, crea redes de cooperación entre productores y consumidores, favorece la democracia económica… Por ello es necesario ampliar y profundizar una cultura ética y democrática en el ámbito de la economía, a partir de la conciencia de que son las acciones singulares individuales y colectivas las que, en su conjunto, proponen una relación diferente entre los hombres y entre estos y la naturaleza, una relación que favorece la preservación y el desarrollo de la Vida.

Jordi Alemany, autor del libro “Las finanzas éticas”.

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