El tsunami Wikileaks (I)

“Cosmovisión Alternativa”  quiere hacerse eco del   acoso económico y cibernético que está sufriendo la organización periodística Wikileaks por parte de gobiernos y empresas. También desde este espacio se aboga por  la libertad de información y se rechaza  que los gobiernos traten de “matar al mensajero”. Cuando la guerra es contra la libertad de expresión, los medios de comunicación no pueden bajo ninguna circunstancia mantener neutralidad.

“En la carrera entre el secreto y la verdad, parece inevitable que la verdad siempre triunfará”

Julian Assange

 

Claves para entender el fenómeno que conmocionó a la diplomacia internacional

Julian Assange y su equipo de Wikileaks tienen un plan: “desenmascarar el poder de las superpotencias y las grandes corporaciones”. Su arma para hacerlo: las filtraciones, es decir, poner a disposición del público documentos oficiales que evidencian la doble cara del poder. Y lo ha conseguido. Este activista, fue detenido (7 de diciembre de 2010), y su organización han puesto en jaque al todopoderoso gobierno de los EE.UU. La historia de la filtración, su detención y los capítulos que aún están por llegar tienen todos los ingredientes para convertirse en una nueva entrega de la serie Millenium. Con la diferencia de que no se trata de una novela de Stieg Larssonsino de un pulso real entre la transparencia y el poder. Entre el control y la descentralización. Entre las administraciones opacas e hipócritas y el derecho de los ciudadanos a estar bien informados y a saber qué se hace en su nombre. Este duelo ha abierto un debate sobre la libertad de información poco frecuente en nuestras anestesiadas sociedades.

Todos intuíamos que el poder empleaba hipócritas formas de actuar. Que la democracia muchas veces se sostiene bajo métodos no democráticos y que la mayoría de líderes políticos se guían por la consigna maquiavélica de que “el fin justifica los medios”. Los sospechábamos pero gracias a la filtración de documentos secretos del Gobierno de los Estados Unidos realizada por la organización sin ánimo de lucro Wikileaks hemos podido verlo por escrito en documentos oficiales y de forma global. La publicación en varios medios de comunicación europeos y norteamericanos de las filtraciones ha levantado la piedra en la que se escondía un nido de víboras. Y la avalancha de información ha conmocionado al mundo.

Tanto, que ya se habla de un acontecimiento informativo equivalente a la caída de las Torres Gemelas. Y la reacción de los gobiernos para tratar de cerrar la fuga de información ha sido, cuanto menos, sorprendente.

Jamás en la historia del periodismo se había producido una filtración de estas características. Tanto por su volumen (250.000 documentos secretos) como por su importancia. Ha salido a la luz la forma de actuar del poder. Se han desenmascarado las injerencias de los gobiernos, la manipulación del poder judicial, los intereses económicos de gobiernos y empresas. Y sobretodo se han desenmascarado los filias y fobias de la superpotencia, los EE.UU.

Todas las organizaciones humanas utilizan en mayor o menor medida el secreto y la ocultación de información. Una de las que más lo hace son los gobiernos y sus servicios diplomáticos. Y ahí es precisamente donde Wikileaks ha asestado el golpe. Han visto la luz sus comunicaciones secretas, sus formas de actuar prepotentes y ha quedado evidenciado que los intereses de los ciudadanos de esos países no son la prioridad. Este hecho ha provocado una catarsis colectiva porque ha evidenciado el cinismo del doble discurso de los gobiernos. Lo que dicen que hacen no siempre coincide en lo que hacen en realidad. Y ahora, los ciudadanos, además de intuirlo, lo han podido ver con una nitidez abrumadora.

En los últimos años el periodismo ha sufrido una gran crisis, más allá de la económica, se ha tenido que enfrentar a una creciente tendencia de los organismos oficiales y entidades privadas a la falta de transparencia, el secretismo y la manipulación de los datos. Y el periodismo se confunde en muchos casos con mera propaganda. Muchísima información de interés público ha quedado oculta para los ciudadanos por la incapacidad de los periodistas de realizar su trabajo. Afortunadamente parece que se inicia un cambio radical de esta tendencia. El propio Julian Assange ha afirmado: “Wikileaks está publicando sin temor hechos que necesitan ser hechos públicos (…). Las sociedades democráticas necesitan medios fuertes, y Wikileaks es parte de esos medios”.

Acoso pero no derribo

Se trata del primer enfrentamiento serio entre la cultura en red y el poder establecido. Dos paradigmas, la piramide y la red, el pasado y el futuro chocando en el presente. La reacción de los gobiernos a la filtración ha mostrado nuevamente el comportamiento que la propia filtración evidenciaba. Han puesto en marcha todos sus resortes de presión para frenar algo que es imparable. Y es normal porque la filtración pone en entredicho su funcionamiento hipócrita. Han cometido el error habitual del poder: matar al mensajero. Se están defendiendo como gato panza arriba contra una amenaza que creen externa, sin darse cuenta que la propia amenaza nace de su funcionamiento corrupto. Una democracia formal que en la sombra actúa antidemocráticamente. La amenaza no son las filtraciones sino la falta de ética. Y eso, exista Wikileaks o no, es algo que tarde o temprano sale a la luz. Los gobiernos en su configuración actual, defienden la manera de hacer política en que el poder es acumulable. Y Wikileaks y la cultura descentralizada que representa atentan contra los fundamentos de ese poder centralizado.

Los gobiernos, principalmente el norteamericano, han emprendido una poderosa guerra en contra de la libertad de expresión. Y el comportamiento de las democracias más antiguas del planeta se asemeja más al de dictaduras como la China que a estados que defienden la libertad y la información de sus ciudadanos. Un ejemplo: el Gobierno Norteamericano amenazó a los estudiantes de la Universidad de Columbia diciendo que si comentaban las filtraciones de WikiLeaks en Facebook o Twitter podían verse afectadas sus posibilidades de trabajar para la administración pública.

El bloqueo, los ciberataques y la presión política por parte de varios gobiernos tampoco tiene precedentes. La organización Reporteros Sin Fronteras ha salido en su defensa y ha denunciado que “es la primera vez que hemos visto un intento de la comunidad internacional para censurar un sitio web dedicado al principio de transparencia”. Y añade que juega Wikileaks “un papel útil” al ponerlos a disposición de los periodistas y la opinión pública.

La presión de los gobiernos ha funcionado y una tras otra numerosas empresas de prestación de servicios daban la espalda a Wikileaks; entre ellas el sistema de pago Pay Pal (propiedad del portal de subastas Ebay) que ha reconocido presiones del Gobierno de EE.UU, la librería Amazon echaba de su hosting al portal de filtraciones, las empresas de pago Visa y MasterCard denegaban el servicio, y el banco suizo PostFinance cerraba su cuenta… Incluso hay sospechas que la red social Twitter ha censurado el termino Wikileaks de sus términos más leídos (trending topics). Este acoso económico y cibernético es directamente proporcional al despertar de un movimiento ciudadano de apoyo a Wikileaks que se está articulando a través de las redes sociales de Internet.

El pasado 8 de diciembre una acción de hackers llamada Payback y organizada por un colectivo llamado Anon_Operation tumbó la web de MasterdCard. Precisamente el mismo día en que se conoció que el Gobierno de EE.UU, había presionado en el pasado a otros gobiernos para defender los intereses de la compañía de tarjetas de crédito. Concretamente en Rusia y Turqía. Un hecho que explica la obediencia de MasterCard a las presiones de EE.UU, ya que podría tratarse de la devolución de favores. Anon_Operation inición también el día 8 un ataque contra la página de Visa.

También el 8 de diciembre el Gobierno de Australia dio un giro a su postura. Hasta el momento había acusado a Wikileaks de cometer actos ilegales. Sin embargo, el ministro de Exteriores de Australia, Kevin Rudd, culpó a EEUU de las filtraciones de Wikileaks sobre los cables de las embajadas ofreció apoyo consular a Julian Assange.

Poco a poco los apoyos a Assage fueron surgiendo entre líderes de la comunidad internacional como es el caso de Presidente de Brasil Ignacio Lula Da Silva (9 de diciembre), quien dijo “sentirse espantado ante el atentado a la libertad de expresión”. No se puede decir lo mismo de los políticos españoles. Sin ir más lejos la Ministra de Sanidad Leire Pajín propone tomar medidas para acabar con las filtraciones.

Por otra parte, la organización de ciberactivismo AVAAZ está recogiendo cientos de miles de firmas a través de una campaña llamada: Wikileaks: ¡Pongan fin al asalto!

El  11 de diciembre, al igual que en numerosas ciudades del mundo, en 8 ciudades españolas cientos de personas salieron a la calle a protestar por el acoso a Wikileaks y la detención de Julian Assange.

Viene un golpe a los bancos

Wikileaks no solo filtra documentación de gobiernos, también dispone de grandes flujos de información secreta del sector privado. La organización ha señalado que la próxima entidad en poner sus vergüenzas a la luz pública será una entidad financiera. La publicación del próximo “megaleak” (filtración de miles de documentos) afectará a uno de los grandes bancos norteamericanos. Aquellos de los que en su momento se dijo que eran “demasiado grandes para caer”. La información es supuestamente tan sensible que Assange ha afirmado que “podrían caer uno o dos bancos”. Cabe recordar que la última vez que cayó un gran banco, el Lehman Brothers, el sistema financiero estuvo al borde del abismo y si no llega a ser por el rescate millonario del gobierno norteamericano que socializó las perdidas, es posible que el capitalismo hubiera colapsado. Será, según el propio Assange, “una visión real y representativa de cómo se comportan los bancos a nivel ejecutivo de forma que estimulará investigaciones y reformas, supongo”, dado que desvelará “prácticas inmorales”.

Assange también admite que tiene material sobre Rusia -empresas y Gobierno-, sobre compañías como BP o farmacéuticas e incluso un caso de espionaje de un Gobierno sobre empresas tecnológicas.

….Continuará

Por Alberto D. Fraile Oliver

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